Lugares

El Ateneo Grand Splendid

septiembre 26, 2017

 

La segunda entrada sobre la visita intensiva a Buenos Aires va dedicada a un teatro. A una librería. ¿A un teatro o a una librería? A ambos, porque ambos conviven en un mismo lugar. El Ateneo es una editorial y también librería, pero desde el año 2000 tiene una sucursal muy especial. La de la Avenida Santa Fe al 1860. Es que esta librería está instalada donde supo funcionar el cine-teatro Grand Splendid desde 1919. Y en el 2008 los favores del diario The Guardian del Reino Unido cayeron sobre ella otorgándole el segundo puesto entre las librerías con la arquitectura más bella del mundo. (Te ahorro la googleada: el primer puesto fue para Boekhandel Selexyz Dominicanen, en la ciudad de Maastricht -Holanda- y está emplazada dentro de lo que fue hace muchísimos años una iglesia gótica -siglo XIII-). Pero volvamos a lo nuestro.

 

 

Llegamos a El Ateneo Grand Splendid después de una larga caminata. Si es que leen ésto una y otra vez no crean que es porque ando corta de recursos narrativos. Lo van a leer mil veces porque, como a cualquier gran ciudad, a Buenos Aires se la camina y mucho. Así que de antemano, y por la hora, los planes eran llegar, tomarse un cafecito y después recorrerla. El cafecito ahí mismo, en la librería. Porque como no podía ser de otra manera si estamos en Buenos Aires donde brotan los cafés por todos lados, podemos encontrar uno. Y en El Ateneo el café está en el escenario.

 

 

Cuando uno entra a El Ateneo lo apabulla el tamaño, la belleza de su arquitectura y el rojo intenso combinado con el dorado que cubren pisos y paredes, los colores originales del antiguo teatro. La luz cálida predomina y se pueden calcular infinitos libros entre los anaqueles del salón principal y los dos pisos que lo suceden, además del subsuelo.

 

 

Recuperados -un poco- de tanto andar, desenfundé la cámara sin bajarme de las tablas para tirar los primeros disparos. Después sí, me dediqué a recorrer la librería a través de las fotos y cuando la batería dijo basta, seguí sin lente de por medio. Los palcos desde donde antes los privilegiados disfrutaban de las obras que se ofrecían en el Grand Splendid, ahora son salas de lectura. La gente también se sienta en los pasillos a hojear sus elegidos. Otros sacan fotos. Y siempre hay alguien de la librería para que podamos pedirle ayuda o preguntarle por algún libro en particular.

 

 

Sin dudas este lugar es una combinación más que interesante para quienes tienen taquicardia cuando ven tantos libros juntos y saben apreciar la belleza arquitectónica del lugar que los rodea. Y ni hablar de quien lleva siempre la cámara a mano para no perder detalle de cada visita.

 

 

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2 Comentarios

  • Responder Maria del Carmen septiembre 26, 2017 at 16:26

    Qué BELLEZA!! Me encantó, todo una obra de arte!!

    • Lula
      Responder Lula septiembre 26, 2017 at 19:40

      😀 Sí! Anotatelo para la próxima 😉

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