Personal

Papel de Cuete

septiembre 5, 2017

 

Hoy vengo con una historia de amor para contarles. La historia de mi mono loco. De mi felino. De mi gatito. Mi mascota.

Nunca en mi vida me gustaron los gatos. Ni siquiera me eran indiferentes. No me gustaban, categóricamente. Pero la vida me jugó una trampa y, antes que un gato, puso una laucha en mi camino.

Estaba siendo un año duro en el trabajo. Trabajábamos desde muy temprano hasta tarde y todo era intenso. Una de esas mañanas cuando las oficinas aún estaban en silencio, pasó junto a mi mano a toda velocidad una laucha. Un escalofrío recorrió mi cuerpo pero no pude hacer nada. Aunque esa fue la primera vez, no fue la última. A la mañana siguiente volvió a pasar lo mismo y en ese instante me acordé de un gato que yo sacaba corriendo por atrevido cuando la obra recién empezaba. (Nota: una obra vial que ese año hicimos en un pueblo). Así que salí a la madrugada oscura y lluviosa y a pocos metros de la oficina lo encontré. Fue raro encontrarlo tan pronto porque hacía semanas que no lo veía.

Sin pensarlo mucho lo agarré con mis brazos estirados para evitar cualquier ataque y lo “tiré” adentro de la oficina para que hiciera su trabajo. Así como lo solté, el gatito encaró la ventana y desapareció en el obrador. Pero a partir de allí comenzó el trabajo mutuo. Yo lo alimentaba para que se quedara por ahí cerca, y él espantaba las lauchas.

 

 

Las semanas fueron pasando y Papel de Cuete era un gato cada vez más doméstico, aunque nunca había sido tan salvaje. Le enseñé muchas cosas para poder entrarlo sin que hiciera desastres cuando llegara el invierno. La buena alimentación iba cambiandole el cuerpito y su pelaje le brillaba más y más. Vivimos muchas cosas juntos, muchas anécdotas quedaron para la historia. Y para cuando la obra terminó y teníamos que levantar el campamento, Papel ya era mi mascota y era una locura dejarlo ahí. Así que también tuvo que aprender a viajar mucho, en muy poco tiempo.

Podría escribir y escribir largos textos con todo lo que fue pasando. Pero no quiero aburrir. Hoy vengo a dejar una reflexión que escribí en esos meses de conocernos. Ya pasaron dos años y medio de compartir nuestras vidas. Y aunque es muy poquito tiempo, parece mucho más. Lo que sigue lo escribí en esa época.

 

 

Papel de cuete es mi gato de obra. Jamás sentí afinidad por los gatos en general por traidores. Por ventajeros. Porque no son fieles ni cariñosos. Por muchas cosas.

 

(Irrumpe la narración la yo actual. Y digo: menos mal que escribí por qué no me gustaban porque no lo recordaba, hoy ya no podría comprender la razón).

 

Sin embargo Papel de Cuete llegó a mi vida un poco por casualidad a decir verdad. Y porque antes que él, llegó una laucha. Luego me encariñé. Realmente lo quiero mucho y ya no sería capaz de abandonarlo a su suerte después de haberlo alimentado, desparasitado, desgarrapatado. Haberlo protegido del frío y de la lluvia. Le enseñé a hacer pis en las piedritas. Lo llevé al veterinario tres días seguidos cuando se enfermó. Me aguanté los rasguñones cuando asustado me clavaba las uñas porque tenía un palito atrancado en el paladar. Y lloré de alivio cuando luego de 45 minutos se lo sacaron. Me angustiaba verlo tan asustado. Le compré un cepillo para sacarle la tierra. Lo curé cuando otros gatos lo lastimaron. Él vino a aliviarme el paso por esta obra en este año de terror. ¿Y no será que, criaturita inocente, animalito de Dios hecho de instintos y sin maldad, vino a enseñarme a ACEPTAR a los demás tal cual son? ¿No será que junto con este felino que trae entre polos mis sentimientos, vino una enseñanza más grande?

 

 

Por más enojada que me haga sentir, por más colérica que me ponga cuando se porta mal, luego se me pasa y nunca dejaría de apañarlo, de quererlo, de cuidarlo. Justo con un gato soy condescendiente, cuando nunca me gustaron los gatos. Tal vez mi Papel es un regalo de Dios. Un mensaje de la vida. Parte de un aprendizaje que debo transitar. La aceptación, la tolerancia, la paciencia. Aceptar al otro, su naturaleza diferente a la mía. Al otro como es. Sin menos. Sin más. Amar al otro por lo que es, con todo lo que tiene.

 

 

Quiero aclarar que este gatito nunca cazó la laucha pero por lo menos su aroma gatuno la mantenía lejos. Los primeros tiempos de adaptación, de vivir en una casa, de viajes y muchas otras cosas, fueron duros para todos. Pero con amor y mucho aprendizaje se pudo superar. Todo lo que sé de gatos lo sé por Papel. Hoy y desde hace mucho, Papelito es el rey de la casa. Ya no nos imaginamos la vida sin él. Sin su amor, sin su cariño, sin sus locuras que renueva semana a semana. Amo a  mi gato con toda el alma. Gracias a la vida que nos dio, a los tres, esta oportunidad de mejorarnos los días.

 

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14 Comentarios

  • Responder Romi septiembre 5, 2017 at 10:38

    Hermoso Papel…y hermosas fotos…la de la gambeteada me mata de amor..yo te dije..que te ibas a encariñar…besos!!!

    • Lula
      Responder Lula septiembre 6, 2017 at 15:50

      Jaja, gracias! Sí, me terminé entregando a su amor, jajaja. Mi mono loco.

  • Responder Maria del Carmen septiembre 5, 2017 at 13:36

    ES HERMOSO PAPEL DE CUETE!!!! , hermosas fotos !!

    • Lula
      Responder Lula septiembre 6, 2017 at 15:50

      😀 Gracias! Siii es lindo y tierno (a veces)!

  • Responder Antonela septiembre 5, 2017 at 19:31

    Hermosa historia! La pude conocer desde que empezó a ganarse tu corazón. Qué lindo que la vida nos haya cruzado con amigos peludos para alegrarnos el camino. Besos!!!

    • Lula
      Responder Lula septiembre 6, 2017 at 15:52

      Gracias Anto! Sí, es cierto, la seguiste desde cero. Y fuiste una gran aportadora de datos cuando yo estaba desesperada sin saber qué hacer en varias situaciones, jajaja! Es que ya tenías experiencia gatuna previa, jaja! Besotes!!!

  • Responder Danila septiembre 5, 2017 at 19:36

    Hermosa historia de amor! Hermoso papel y hermosas las fotos!

    • Lula
      Responder Lula septiembre 6, 2017 at 15:53

      Gracias Dan! Papel es mi bebote peludo que compite en peso con tu Michelín, jajaja! Pero ya me retiro, no quiero que reviente ;P

  • Responder Sandra Nuske septiembre 23, 2017 at 15:59

    Hermosa historia!! A mi me pasaba algo parecido con los gatos y por cincunstacias similares a la de tu historia la vida los puso en mi camino. Cuánto tenemos para aprender DE y CON ellos!!! Un placer que Papel se haya integrado tan bien a nuestra familia!!! Le mando una fuerte caricia desde la cabeza hasta la cola!!!!

    • Lula
      Responder Lula septiembre 25, 2017 at 09:20

      Jajaja!! Gracias!!! Síiii está más que integrado y querido, tenés razón. Todo un personaje, jajaja. Me alegra que hayas tenido también esa experiencia 🙂 Besotes!

  • Responder virginia septiembre 26, 2017 at 21:00

    Hermoso tu Papel de Cuete!! y beeella narración para contar esa historia

    • Lula
      Responder Lula septiembre 27, 2017 at 16:00

      Gracias, amorosa!! Por leerme y por tu comentario 🙂 Besitos!!

  • Responder Ro octubre 4, 2017 at 16:09

    Ayyy papelito ???? !!! Que lindo todo lo que pones!!! Y las fotos estan buenisimas!!!

    • Lula
      Responder Lula octubre 5, 2017 at 11:56

      Gracias Ro!! Si escucharán ustedes las historias de mi gatito, jajaja! Besos!

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