Personal

Que venga el balance

diciembre 29, 2017

 

Hay personas a las que los balances las paralizan. Las estresan e incomodan. Entonces los esquivan y hasta deciden abolirlos. Yo estoy en el grupo de personas que se estresan por otras cosas, pero no por los balances. Siempre hago un repaso personal del año cuando va terminando y desde hace algún tiempo viene acompañado de la lista de objetivos del año siguiente y por supuesto de la lista de objetivos del año que está cerrando. Pero naturalmente el análisis va con actitud positiva, como sea que haya sido el año. Se trata de crecimiento, después de todo.

 

 

Creo que un poco debe tener que ver con empezar una agenda nueva. Amooooo empezar una agenda nueva cada año desde que recuerdo. Se vuelve mi fiel compañera durante 12 meses, recuerden que #sinlistasnovivo. A principios de este 2017 que está cerrando, elegí las páginas del fondo de la agenda donde hay espacio para notas libres e hice algo que nunca había hecho: organicé mis objetivos por categorías. Bajo el título Mis metas 2017 encabecé una lista: salud. Otra: afectos y emociones, otra creatividad, otra aprendizaje y la última extras. Fui completando qué pretendía de cada área. Algunos propósitos eran más firmes y otros eran “por si tenía tiempo”. Durante el año iba espiando cómo avanzaba, pero muy relajada. Y pasado mitad de diciembre abrí de par en par la agenda en esas páginas y empecé a tildar.

 

 

Al lado de cada ítem le hice un recuadrito muy monono para poder dibujarle un tilde o una cruz. Hasta saqué la cuenta de qué porcentaje había cumplimentado por rubro y el porcentaje total alcanzado. Sí, llevé mi trabajo a mi vida personal. En el fondo tengo formación de ingeniera, qué se le va a hacer. No se alarmen, porfis. Saquen esa cara de espanto. Lo hice de manera divertida, de hecho me daba risa lo que estaba haciendo pero no pude contenerme.

 

 

Seguro se estarán preguntando, arrancándose los pelos. Mueren por saber qué % me dio. El porcentaje fue más que digno. En algunos títulos tocó el 100, en otros no pero siempre de la mitad para arriba. No importa tanto. O hay algo que importa más: es todo lo que se agregó a mí y no tenía planeado. Debería haber dejado espacio para los imprevistos que nunca imaginé que iba a incorporar. El título de aprendizaje estaba dedicado a los cursos presenciales u on-line que iría a tomar. Pero resulta que el concepto tomó ese título, el de abajo, el de arriba. Copó la agenda dentro de las metas y las extralimitó.

 

 

Hace ya dos años que a los balances les pongo título. El 2016 se llamó BISAGRA. Y el 2017 APRENDIZAJE. Aprendí muchas cosas. Algunas más tangibles o visibles como este espacio. ¡Hice un blog! Me metí en un mundo que no conocía y logré poner en funcionamiento mi casa virtual. No tuve albañiles, plomeros ni electricistas pero construí mi hogar de todos modos. El espacio donde canalizo lo que más me gusta hacer. El espacio para mi ilusión. Aprendí de los cursos que hice por el puro placer. Aprendí de los momentos malos. Superé dificultades y algo muy importante que la señora G me marcó: aprendí, entre otras cosas, a esperar. Aprendí a esperar resultados. Resultados que demoraron más de lo que creí que mi paciencia resistiría ilesa. Que todavía no llegaron a su punto de esplendor y que hay que seguir esperando pero el miedo o la impaciencia no me paralizaron.

 

 

Para el año nuevo, algunas metas que no cumplí las voy a volver a tener en cuenta. Como dedicarle más tiempo a la lectura y a la meditación. Otras las dejaré pasar porque ya no me interesan. Y otras, como hábitos saludables, intentaré mantenerlos porque valen la pena. Luego agregaré lo nuevo.

En definitiva, el mensaje de esta entrada (y no me creo ningún gurú, el mensaje es para mí misma, solo que lo pongo en voz alta y lo comparto) es que con los sí y con los no, el balance es positivo un año más. No me ponen mal las cosas que no llegué a hacer porque nunca lo tomo tan seriamente. Siempre miro y qué bueno: puedo ver el crecimiento y el resultado con gratitud. Aún de los años más dolorosos he sacado balance a favor. Porque todo es aprendizaje. Todo es posibilidad de crecer. Todo es experiencia y amo valorar los hechos como tales: como chances de madurar, que nos van haciendo seres más interesantes y nos van enriqueciendo la vida.

¡Feliz año nuevo!

 

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6 Comentarios

  • Responder Mariana Perisotto diciembre 29, 2017 at 12:28

    Qué lindo balance Lía!!!! Espero que este año venga aún mejor!!!
    Cuando leí sobre las notas que hiciste y sobre tu amor a seguir una agenda, recordé mí preciado Bullet Journal, sé que lo amarias como yo! Este año quiero empezarlo desde el día 1 y mantenerlo porque por distintos motivos no pude terminarlo!
    Me quedo con lo último, que también en años doloroso, hay que sacar todo lo bueno y crecer, madurar!!!
    Feliz 2018 querida Lía!!!

    • Lula
      Responder Lula diciembre 30, 2017 at 18:30

      Hola Marian!! Síiiii!!! Este año a meterle a full con el bullet! Jaja!! Feliz feliz feliz 2018. Que lo arranquen con todo! Beso enorme!!! Gracias por tu mensaje ?

      • Responder Mariana Perisotto enero 2, 2018 at 18:44

        Acá siguiéndote!!! Me faltó agregar que Papel sale divino en esas fotos!!!!! Besos a los tres!

  • Responder Irene enero 13, 2018 at 21:43

    No había leído esta entrada… Y m alegro hacerlo ahora…. Por un momento he sentido que estaba sentada en el escalón de la casa o apoyada en la encimera de la cocina escuchando-leyendote?
    Las fotos son maravillosas,me encantan las lucecitas tan tuyas.. Preciosos bokhehs, que acompañan fantásticamente este relato tan íntimo…
    A por el 2018… Y que sea REENCUENTROS..?

    • Lula
      Responder Lula enero 15, 2018 at 14:52

      Gracias Irene!! Por acompañarme siempre y por el viaje para vernos!! Qué genial!!!! Será que cuando me escuchás pensás que me leés y ahora desde allí, que me escuchás? ? Jaja! Excelente 2018 para vos y claro, donde sea, habrá próxima!! ?

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